Después de casi dos décadas de existencia algunos no ven claro el futuro del Mercosur, y cada vez son más quienes afirman que se ha estancado y convertido en una asociación inútil.
Incluso aliados del presidente de Brasil, que asume la presidencia pro témpore del grupo, han dejado trascender las reservas de Luiz Inácio Lula da Silva y manifestado que el país tiene una mejor perspectiva de crecimiento si no está restringido por el resto del bloque.
El grupo negocia desde 1995 un tratado de libre comercio con la Unión Europea (UE) y si bien se retomaron las conversaciones tras seis años de parálisis, muchos observadores son pesimistas respecto a la posibilidad de un acuerdo.
Sin embargo, otros señalan que se han logrado avances como la creación del Fondo para la Convergencia Estructural, a través del cual Brasil y Argentina, los miembros más grandes, aportan unos US$150 millones anuales para proyectos de infraestructura en los países más pequeños, Paraguay y Uruguay.
Por otro lado, el acuerdo comercial para eliminar el doble arancel aduanero, uno de los principales objetivos del organismo latinoamericano, es visto como un un paso fundamental para avanzar en la libre circulación y perfeccionar la unión aduanera.
También hay quienes piensan que el bloque sigue siendo la mejor alternativa para integrar el Cono Sur al resto del mundo.
¿El bloque ha cumplido con las expectativas que muchos tenían cuando se creó en 1991?
¿Está el Mercosur estancado, o en retroceso?
¿Representa, por el contrario, la mejor vía para la integración de las economías sudamericanas y su inserción en la economía mundial?
¿Tiene futuro el Mercosur?